Leyendas de fotos; narrar desde lo sensorial

¡Leyendas de foto que contienen historias!

Mientras leía/mirada un libro llamado Impresionismo, Guía ilustrada (Jude Welton, Emecé Editores) constaté cuánto me gustan esas leyendas que acompañan las fotos de las obras en las que además de ofrecer información concreta, nombre del artista, nombre de la obra, año de producción, técnica artística usada, medidas de la obra, museo u organismo al que pertenece, etc., presentan, una breve, o no tanto, narración "imaginada" a partir de la figura, paisaje u objeto mostrado.

Algunas de esas narraciones son escuetas:
"Un parisino sofisticado observa la vida de la ciudad desde su ventana."


Otras son más abundantes:
"Echando bocanadas de humo, detrás de una hilera de árboles, 
un tren de doble piso transporta a los viajeros de la línea 
París-Saint Germain en Laye, mientras que otras personas pasean 
por las praderas de un parque."


"Rodeado de flores y plantas, el hijo del artista, Jean, 
juega con su aro sobre la gravilla, bañada por la luz del sol, 
delante de su casa de Argenteuil. La mujer de Monet, Camille, 
se asoma por la casa cubierta de hiedra. 
Su vestido es del mismo color azul que las macetas."


Y otras son ya casi historias completas:
"Cuatro prostitutas parisinas observan el paso de sus clientes potenciales. 
Una se levanta de su sitio, tal vez para seguir a la figura masculina 
que se aleja."



Estoy segura de que esta práctica de escritura podría ser muy apreciada en el contexto de las clases de lenguas extranjeras; incluso en niveles iniciales.
Es, de hecho, un estilo de narración que bien podríamos imitar en nuestras clases como entrenamiento, para narraciones más libres o narraciones personales, esas que conciernen efectivamente a los alumnos, ("expresión personal").

Y también podríamos extender dicha práctica, al formato oral. ¿¡Por qué no!? La idea me vino de un curso sobre Narración oral(*) que estoy tomando estos meses: allí, una de las primeras actividades que la profesora nos pidió hacer, para iniciar el entrenamiento, fue poner en palabras (literalmente, "narrar") oralmente un libro-álbum, en el que casi no había texto escrito.  
El propósito de esa actividad era el de sensibilizarnos a la transformación que obligatoriamente se debe realizar de los textos-originales-escritos que hemos de narrar; siempre se debe pasar, adaptar, adecuar el texto escrito al lenguaje oral. 
Y ello encuentra su explicación en que el tipo de narración que estamos aprendiendo a realizar: una en la que no se narra de memoria, sino desde lo sensorial, es decir a partir de esa serie de imágenes mentales que nos hicimos previamente, al conocer el texto, algo así como la "secuencia de fotos" del texto que queda en nuestro recuerdo.  


"Una joven visitante toma una taza de té 
mientras que su anfitriona se reclina pensativamente."


"La mujer, elegantemente vestida, deja descansar sus binoculares 
sobre la barandilla del palco, forrada de terciopelo, para devolverle la 
mirada a algún observador."

Ver más ejemplos aquí.

(*)

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